De viaje por la Vida

Thursday, January 10, 2008

¿Qué será?

Un mosquito vuela por toda la sierra, recorriendo los viejos pinos que se yerguen en la base de la montaña. Cada que pasa cerca de sus hojas siente como su pasado se retuerce en su pequeño cerebro. Apenas recuerda la larva de donde salió. Después de todo, qué tantos recuerdos puede albergar un mosquito. Flaco, huesudo vuela alegre el mosquito. Ráfagas de viento lo desafían todas las tardes, orgulloso el mosquito la esquiva como olas. Cuál es el destino de un mosquito? A pesar de las comezones y los manotazos, a dónde va el mosquito con tanta sangre? Tan panzón, tan lento, como una ballena por el mar. Qué haría yo si fuera un mosquito? No será que su zumbido es un grito lastimero que anuncia las noticias? No será que quiere mi atención cada que posa en los poros de mi piel? Qué me querrá decir el mosquito, tan chiquito, tan huesudo. Qué quieres mosquito? Emborráchate de mi sangre, de mi melancolía, de mi tristeza, de mis alegrías. Sí, llévate mi melancolía y ven cuantas veces quieras por ella. Ahora mi mosquito, yo te llamaré cada que el cielo se ponga rojo, al viento le diré que te traiga. No tengo hojas de pino, no tengo grandes ráfagas de viento para hacerte sentir estoico, pero tendré tanta melancolía que haré ponerte borracho. Y andarás con la barriga llena, tambaleándote al son de la luna. Esa luna redonda que mueve mares y vientos cada que llena está. Ven mosquito ven.

Wednesday, September 26, 2007

mar d dudas

Hay amores en la vida que nunca logran olvidarse (8)


Sentado a la orilla del mar, en su silla de ruedas, contemplaba el jugueteo del viento y las olas. Parecían enamorados. Impedido por evitar el enamoramiento solo desmonoraba uno a uno el minuto que pasaba. Grandes celos se ocultaba detrás de ese gesto apacible. Todo lo consumía él y eso lo había llevado a su inmovilidad. No recuerdo el día o el momento, la persona que tenía enfrente cuando eso sucedió. De pronto los intestinos se fueron poniendo duros, luego las venas, al final los músculos. Poco a poco la inmovilidad lo fue atacando, no pudo siquiera llamar al amor para reblandecerse. Era demasiado el orgullo que encerraba, borracho de soberbia caminaba todos los días. Cegado por un exito que solo él se creía no pudo si quiera vislumbrar su propio futuro. La carne y la fé se le negaron. En medio del oceano, se cubría con capas, como en un suicidio, como un kamikaze. Pero dónde está el valor supremo que merecía la muerte de este indivuo. Dónde está el precio de ésto? Dónde encontrar la causa de tal cerrazón. Dónde podemos empezar a buscar?

Wednesday, May 16, 2007

Por el asia

De nuevo, por la tarde, salió a fumar shisha. En aquel exótico lugar indio donde los hindús llevan un gran turbante, cual sombrero de mago, pueden mostrar una daga, una flauta o una rupia. Después de dos shishas, el ambiente empezaba a cambiar. El humo zig zageaba como las manos de las bailarinas que por momentos parecían tener tres ojos. Dos horas después, con el humo aún en la imaginación salí del bar. Rumbo a mi cuarto, dos tipos me siguieron durante varias cuadras. Ellos espantaron el humo y llamaron al sudor que en mis poros alertaba a mis músculos. Cualquier sospecha y correría despavorido en busca de atojos por callejones y calles. Tratando de cuidar mi espalda un faqhir se paró frente a mí. Esperando lo peor, aquel me hizo señas de seguir corriendo. Pronto ahí como era golpeado y dejado en el suelo, comprendí que debía despertar las más hábidas ideas de escape. Casi al llegar a mi cuarto uno de ellos me dio alcanze. De occidente, esperaría una batalla cuerpo a cuerpo. Una daga hizo su aparición, desgarró mi pierna derecha. Con un corte profundo y diez centímetros de largo no pude mas que doblar la pierna en el mismo momento en que la daga recorría mi brazo izquierdo. Con un zurco, en espera de ser batido con una estocada final. Me quitaron la cartera, mi pasarpote y adiós. La luna, mi sangre y yo en aquel lejano lugar.

Wednesday, March 07, 2007

Jazz

La tranquilidad del jazz, sus orígenes nostálgicos, su causa esperanzadora. Mezcla de pasado y futuro. Siempre relaja escuchar una de sus canciones. Por ti, mi viejo amigo, desaparecido de la faz de la tierra y vivo en las grietas de mi mente. A ti dedico esta canción de Jazz. Que canta al nuevo orden mundial, a la reflexividad de la sociedad, a los migrantes oaxaqueños, al quesillo, al mezcal y al baile.
De vez en cuando es bueno escuchar sobre viejas historias que te hagan recordar, aunque a veces no traigan buenos recuerdos. Mirar haci atrás ver el pasado y sonreír estar orgullosos de haber vivido esas experiencias.
Un suspiro, un respiro y adiós.

Tuesday, November 21, 2006

Caballero aguila

Desde niño fui educado en el calpulli, todos éramos hijos de notables, llegaríamos a ser sacerdotes, militares o escribanos, los menos comerciantes. Estrictos los maestros siempre nos exigian ser lo mejor. Sin embargo desde niño mi vocación era otra: viajero, traductor, negociante.

Las mismas viejas piedras que sostenían toda la fortaleza, cimentada una a una, por aquellos que nos precedieron y que hoy no recordamos.

La misma ventana, mirando al bosque, a las montañas, donde las águilas habitan. Mostrando la mejor imagen que los hombres pueden desear.

Quisiera ser esos ojos, esos ojos de águila imponente, que recorren con su mirada todo el paisaje.

Mis manos, tus brazos, nuestras piernas, aquello que hemos soñado juntos y que no hemos podido decirlo, mis manos, tus brazos, nuestras piernas, andando por ahí de bar en bar, tocando por ahí platillos de Zar, sosteniendo por ahí el cuadro de Melgar

Thursday, November 02, 2006

Un viaje maravilloso


Después de una gran batalla, todos estabamos muy cansados, el rival había opuesto una gran resistencia. Mi casco y escudo estaban notablemente dañados y mi la hoja de mi espada estaba tan chata que no podría cortar una naranja. Mi legión, la extranjera había sabido resistir el ataque por la retarguardia durante las tres largas semanas de batallas. De pronto nos invitaron a ir a la playa, una larga bahía con una arena marrón. Era el ritual de sanación, algo nuevo para nosotros pues no veíamos carpas de enfermería ni nada. En lo alto de un peñazco un hombre empezó a tocar un caracol, paulatinamente todos empezaban a recostarse boca arriba, hicimos lo mismo. Apenas mi cabeza toco la tierra un cosquilleo recorría mi cuerpo. Granitos de arena recorrían mi piel y cubrían todo mi cuerpo, mis heridas una a una comenzaron a sanar. Mi sangre empezo a moverse tan rápido que mi corazón apenas bombeaba al ritmo que corría. Una gran tranquilidad empecé a sentir, a los pocos minutos la música cesó y la arena paro de bailar. Nos dirijimos todos a cenar. Esta tierra hermosa que nos tomó como sus hijos no había dado tanto, no había parado de sorprenderme. Aún así regresar a casa era un anhelo que poco a poco se sentía en el corazón. Por la tarde nos invitaron a la misma playa y me pidieron hojas de las que traíamos para refrescar nuestra agua de tiempo, unas hojas verdes y grandes que daban un buen sabor al agua que tomábamos, habíamos traido grandes manojos de nuestra tierra. Nos dijeron que pronto volveríamos a casa, algo que me sorprendió porque nuestros barcos habían sido destruidos. Entonces apareció el druida que nos dio largos cigarros. Empezamos a fumarlos y pronto percibimos el olor de nuestra planta, mientras tanto la charla se inició. Les agradecíamos todo lo que nos habían dado y ellos hacían lo mismo por nuestra ayuda. Poco antes de terminarnos el cigarro unos pequeños cangrejitos salieron de la arena y nos rodearon. Se acercaron como en un baile y con sus tenacitas tomaron los dedos de nuestros piés. Pellizco a pellizco nos iban deshaciendo, nada de dolor apareció, una vez terminaron con la uña empezaron con la carne, apareció la sangre, el hueso y empezaron a subir. Pronto me percaté que cada cachito nuestro se iba transformando en humo y seguía al del cigarro. El corazón se hacía grande, casi no cabía en mi pecho, una gran adrelanina, un ademán y adiós. Eramos puro humo que recorría el mar, nos fugamos de ahí y las corrientes nos dirigieron a casa. Llegamos al puerto y nos sumergimos en el mar, nos mezclamos con la arena y tomamos nuestra forma natural, salimos caminando por nuestro propio pie y volvimos con nuestras familias. Fin del viaje.

Wednesday, October 25, 2006

Frases.


San Grillos a 3 de ejotes del carro viejo.

De repente se encontró sentado en una estación del tren, con un boleto abierto a todas las ciudades del mundo, dos valijas y un portatrajes. Una dama de rojo se acercó a pedirle fuego, su nuevo vicio le había traido una mujer de bonita figura y deliciososo perfume, le encendió el cigarro y ella se lo agradeció con una mirada coqueta y el contonear de sus caderas. Habían pasado casi cuatro horas ya y no había podido tomar la decisión de qué camino tomar. De pronto, respiró profundamente, cerró los ojos y trató cuanto más pudo de abrir los poros de su piel. Cinco minutos habían pasado para poder alejarse de ese lugar e irse a NINGUNLADO. Tratando de sentir el movimiento de todos lados, de su sangre, de su sudor, de sus bellos, del viento. De pronto, el instinto apareció: abrió los ojos, compró una botella de agua y tomó el tren a Madrid. Dos, tres, cuatro pasos para el primer vagón del tren. El último que dió lo separó de "tierra firme" no tenía la más mínima idea de a donde iría pero de algo se sentía seguro: había encontrado a su instinto y él lo acompañaba.