Los sonidos de la fiesta.

Viernes por la noche, una buena noche para empezar a celbrar el fin de semana, que empezó desde ayer. Con dos piernas fuertes y un estómago que no ha dicho queja alguna, la fiesta se empieza a sentir. La euforia en forma de feremonas empieza a salir de los poros, toda la piel parece linezo con colores sicodélicos que empiezan a formar las ropas que nos presentarán en los festejos. Camisa, pantalón, zapatos y accesorios cargados, me dispongo a salir en busca de la tribu que son mis amigos. Todos con un instinto de sangre que nos hace coincidir en un mismo objetivo: reir hasta al amanecer. El mismo saludo de siempre me hace sentir en casa, hay algunos nuevos invitados al grupo y eso lo hace emocionante. Salimos en busca de música y nos hemos metido en uno de nuestros bares favoritos, donde ya conocemos el ambiente y sabemos que nuestros esqueletos se moverán hasta casi romper los huesos. Nuestra mesa no está alfrente del espectáculo pero bien podemos tener una vista para controlar el lugar. Una, dos, tres horas han pasado ya, la línea entre la consciencia y las acciones poco a poco se desdibuja como el humo en la chimenea, quedando solo los mazos de madera que arden y provocan un calor excitante. Uno, dos, tres, salud! Salud por la fiesta, salud por el baile, salud por las pláticas inertes que nos llenan de humo la cabeza, salud por las ropas nuevas, salud por los que buscan el origen del mundo en el alcohol, salud por los griegos invitados que han empezado su orgía, salud por el cuerpo que descansa inerte al lado del inodoro con una gran mancha de vómito a sus pies, salud por la vida. Espontáneamente, como si hubiéramos elaborado un conjuro, empezamos a sufrir transformaciones. Renpetinamente nuestro sudor se empeiza a virar de color, ahora es azul, ahora rojo, ahora verde; por cada milímetro que recorre en nuestro cuerpo nuestra piel también empieza a cambiar, luego los bellos, luego los músculos, luego los huesos. Deberíamos sentir dolor? Ha iniciado la fiesta, gnomos, gigantes, magos, brujas, quimeras, minotauros, cíclopes y princesas conviven en danzas maquiavélicas y profesan conjuros a los 4 vientos esperandos que los vientos regresen y nos levanten hasta las estrellas. Esperando por fin develar la solución de los problemas de lo humanos, solo que ahora no somos humanos y seguro que cuando regresemos a serlo habremos olvidado todo, ley natural de la magia.

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